Recibió en El Yelmo el título
de “Mejor piloto del año”
Omar Contreras, el trotamundos del aire
El venezolano ha sobrevolado en ‘trike’ el continente americano
Si alguien acusara a Omar Contreras de vivir en las nubes, el piloto venezolano
no podría contradecirle. En efecto, a esos 44 años que no aparenta,
Contreras, que estuvo durante unas horas en Madrid, ha sobrevolado 52.000
kilómetros del continente americano.
-¿Quién es Omar Contreras?
-Un demente –responde sonriendo-, Soy un piloto deportivo aficionado
a la aventura. Empecé en 1981 con el ala delta, y luego pasé por
el parapente, ultraligeros, paracaidismo... Llevo 24 años volando.
Nos cuenta que estudiaba Arquitectura, pero que dejó los estudios en
Tercero.
-La verdad es que me sabía mejor la Historia de la Aviación que
la de mi país-, apunta.
-Y ahora en ‘trike’ (ala delta con motor), ¿no resulta peligroso?
-Era por hacer algo fuera de lo comercial. De peligroso no tiene nada. Vuelo
en este aparato desde hace 10 años y es uno de los más seguros.
Resulta muy versátil.
Omar vuela en ‘El Cóndor’, lo que él llama “un
ala delta motorizada”, modelo Clipper 912, de fabricación francesa,
con el que puede alcanzar una velocidad de 140 kilómetros por hora.
SUS AVENTURAS
En 2001, nuestro interlocutor hizo su primera travesía, a la que denominó ‘Blue
Expedition’. Recorrió 15.000 kilómetros sobre 13 islas
del Caribe, 19 países y 83 ciudades del Norte, Centro y Sudamérica.
El vuelo duró 107 días.
-Fui con una periodista llamada Yelitza Mendoza. Llegamos a hacer etapas de
700 kilómetros, para lo cual necesitamos repostar combustible. Sobre
el mar, la etapa más larga fue de 295 kilómetros, en los que
invertimos tres horas y 45 minutos.
El segundo viaje, esta vez en solitario, lo emprendió el 17 de marzo
de 2004 y salió de Isla Margarita, donde reside. Lo denominó ‘Volando
al Sur’, y a lo largo de casi cuatro meses y medio recaló en 13
países y 101 ciudades, hasta totalizar un recorrido de 21.000 kilómetros.
Sobrevoló la Cordillera de Los Andes y descendió hasta las costas
del Océano Pacífico. Volvió al punto de partida el 31
de julio de ese año.
Sin embargo, su inquietud le llevó pronto a volver a volar ‘El
Cóndor’, nuevamente en solitario, pero esta vez con destino al
norte del continente americano.
-Fue una continuación del primero y, lógicamente, le llamé ‘Volando
el Norte’. Partí el 17 de octubre del pasado año. Toqué Trinidad,
San Vicente, Granada, Dominica, San Kitts, San Croix, Vieques, Puerto Rico,
República Dominicana, Gran Turk, Providenciales, Estelamaris y Nassau,
para llegar a Estados Unidos entrando por Fort Lauderdale.
Lo malo es que, luego, arribó a Nueva York en pleno invierno, y las
condiciones climatológicas no invitaban a seguir.
-Desarmé ‘El Cóndor’ -nos dice- y lo envié por
tierra a San Diego. Una vez allí, proseguí hacia México,
y pasé por Tijuana, Cabo San Lucas, Puerto Vallarta, Guadalajara, Distrito
Federal, Cancún y la Riviera Maya. Más tarde fui a Guatemala,
Nicaragua, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Panamá, para volver a
mi país en la primera semana de abril del presente año. Fueron
casi seis meses de viaje.
-¿Cuánto le cuestan estas aventuras?
-En torno a los 300.000 dólares. Para ello tengo varios patrocinadores,
como Petróleos de Venezuela, la firma estadounidense Citgo y Discovery
Channel.
Sin embargo, este ‘globetrotter’ del aire tiene aún un nuevo
proyecto en mente.
-Sí, quiero volver a América del Norte. El proyecto se llamará ‘América,
la expedición’. Tengo previsto hacerlo en el verano de 2006, y
solamente quedarán fuera Alasca y Canadá.
-Durante estos viajes, ¿tuvo algún momento de peligro?
-Síííí (pone cara de susto). Fue en la frontera
entre Colombia y Venezuela, atravesando la Sierra de Santa Marta. Iba a 11.000
pies de altura cuando, de repente, tuve un problema con el combustible. Luego
me enteré que fue un residuo mínimo de silicona, semejante a
un grano de mostaza, lo que obturaba la bomba. Lo malo es que el territorio
era selvático y estaba ocupado por la guerrilla. Lo pasé francamente
mal y hasta lloré.
Hace una pausa y prosigue:
-Menos mal que tuve la suerte de aterrizar 10 kilómetros dentro de Venezuela
y de que, a los cinco minutos, me atendieron unos trabajadores. Sólo
me fracturé el tobillo izquierdo y al aparato se le rompió la
rueda delantera.
FOTOS Y VÍDEOS
-¿Cuál es su propósito con estas arriesgadas expediciones?
-Hermanar a todos los pueblos. En cada ciudad que visito, procuro entrevistarme
con las primeras autoridades para hacerles llegar mis buenos deseos.
Nuestro interlocutor tiene dos hijos de un anterior matrimonio: Omar Alejandro,
de 20 años, y Andrés Alberto de 18.
-El mayor está haciendo un curso de piloto privado y preparándose
para, en 2006, colaborar conmigo en la próxima expedición como
piloto de respaldo; en cuanto al segundo, hace diseño gráfico,
por lo que también cuento con él para mis proyectos.
Y como no podía ser por menos, su novia también está relacionada
con los deportes aéreos.
-Se llama Joanna di Grifoli y es la campeona venezolana de parapente. Tiene
el récord nacional de distancia de mi país con un vuelo de 87
kilómetros efectuado en seis horas.
En ‘El Cóndor’, el piloto venezolano lleva instaladas cinco
minicámara, de forma que, mientras vuela, se dedica a filmar y sacar
fotografías. Precisamente este mes de agosto, en Nueva York, expondrá una
muestra fotográfica que llevará el título de ‘América
conquista Europa’. Además, sus filmaciones se han exhibido en
el Canal Travel & Adventure, de Discovery Channel.
-¿Hay algún proyecto para exhibir en Madrid?
-En efecto. Quizá sea en noviembre próximo, mediante una colaboración
de la Embajada de Venezuela y el Real Aero Club de España.
También está prevista la aparición de un libro relatando
sus vuelos, que saldrá con el título de ‘América,
la experiencia’.
PREMIADO EN EL FESTIVAL DE EL YELMO
Recientemente, en el VI Festival Internacional del Aire (FIA) de El Yelmo,
en la jiennense Sierra del Segura, Contreras recibió el trofeo al ‘Piloto
del año 2005’, mientras que su filmación ‘Volando
el Sur’ fue galardonada con el Premio El Yelmo a la mejor película
de aventuras.
-Fue una enorme satisfacción –reconoce- en un marco perfecto.
Quizá sea el reconocimiento a una vida dedicada a volar.
Y es que la pasión de Omar Contreras está ahí arriba,
en las nubes, aunque como él mismo se apresura a declarar:
-A pesar de todo, sigo teniendo los pies en la tierra.
